Reportaje: Ecocidio en Xochimilco.

 
 
Los canales de Xochimilco, declarados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por su riqueza natural, están muriendo. Esto, debido a que en los últimos diez años grupos de invasores han saturado la zona lacustre de la demarcación con asentamientos humanos, quienes se encargaron de secar, hasta ahora, el 30% de los canales de agua con cascajo y basura.
 
Declaraciones ministeriales y denuncias ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), la Secretaría del Medio Ambiente y la propia delegación Xochimilco, abiertas desde hace más de tres años, dan prueba de ello.

Ahí se indica que con tiraderos de cascajo, construcciones de viviendas, puentes, canchas de futbol y baños se consuma el ecocidio de la zona turística más importante al sur del DF, lo cual fue constado por EL UNIVERSAL.

A más de nueve años de que se abrieron las primeras indagatorias, el problema no ha sido resuelto; al contrario, ha crecido significativamente en 1000%, principalmente en las lagunas del Toro y de Tezhuilo.
La afectación comprende 360 hectáreas del suelo de conservación y que abrió paso a asentamientos humanos en los parajes de Amalacachico, Toltenco, El Ranchito, La Noria, Tultenco y Amelaco, donde habitan 2 mil familias.

En el año 2002 las movilizaciones vecinales lograron presionar a las autoridades delegacionales a desalojar el paraje Amalacachico; sin embargo, un año después los invasores regresaron, pero esta vez de manera definitiva, según consta en documentos oficiales.

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Autónoma de México (UAM) Xochimilco sólo se tiene un catálogo de 6% de las chinampas que aún sobreviven en dicha zona.

Mientras, invasores ya han edificado 39 puentes de madera y concreto por donde pasan el material de construcción para nuevas viviendas, al tiempo que envían escombros y cascajo a los canales, mismos que reciben miles de litros de aguas negras provenientes de tuberías irregulares del desagüe.

El daño

De día, lejos del bullicio y el tráfico de las acallis turísticas (trajineras), se pueden observar decenas de viviendas recién construidas, con improvisados baños que desaguan en los canales y bardas de alambre cubiertas con plásticos, que simulan un gran tobogán.

José Luis González, un hombre bonachón de bigote ralo, señala con un dedo a un costado del canal dentro del circuito de la “Laguna del Toro” (en el embarcadero Fernando Celada) y acusa a los invasores de cochinos.

“Mire nada más, ya no amplían más sus casas porque de plano está la laguna, pero allá, donde hay ramas y cascajo, ya lograron secar uno de los brazos. No dude que en unos años también construyan casas ahí”, arenga el hombre a cargo de la trajinera.

En el recorrido por la zona más afectada de Xochimilco, el remero batalla por avanzar, se queja y justifica el lento avance: “es que en esta parte el agua sólo tiene 10 centímetros de profundidad, ¡mire hasta dónde llega el remo!”, y mete su mano mostrando el lodo.

El silencio, clásico de un día entre semana, permite a los ajolotes brincar, a las garzas posar en medio del canal, a las pequeñas libélulas rodear los ahuejotes (árboles tradicionales), mientras el resto de las aves descansan sobre nenúfar (plantas acuáticas).

En contraste, un olor fétido impide —a quienes logran ingresar más allá de la zona turística— disfrutar del paisaje, que es reforzado con basura, tenis viejos y desechos tóxicos.

En las chinampas hay baños, criaderos de puercos, ropa colgada y niños corriendo, mientras un perro alerta a sus amos de la presencia de extraños.

Al fondo se observa la cascada de viviendas y hasta una cancha de futbol en medio de la reserva natural protegida; los canales aledaños parecen repetición de una misma foto: tapones de árboles y cascajo.
Por uno de los costados es imposible continuar el recorrido, pues el canal es de concreto, rodeado de canoas podridas que no terminan por hundirse.

Ahí, se encuentran asentamientos humanos, como el Ranchito, Amalacachico, Toltenco, Atlilpac y la Noria.
“Aquí siguen todos, sin que nunca les haya puesto un alto la delegación, tienen luz eléctrica con infinidad de diablitos y agua potable que abastecen las autoridades”, cuenta Miguel Ángel Elizondo, quien por años ha defendido a un grupo de comuneros.

El abogado explica que sistemáticamente los cuatro últimos gobiernos delegacionales han hecho caso omiso a las peticiones de desalojar las chinampas y que, en contraparte, los protegen brindándoles servicios básicos.

Telarañas del cableado eléctrico, que llegan a viviendas precarias ubicadas sobre canales secos, forman el entorno de los asentamientos que año tras año se extienden hacia la parte turística.

Indignación
Dentro de las 2 mil 757 hectáreas de la reserva natural protegida, han sido invadidas por lo menos 360 hectáreas.

Según pruebas ofrecidas ante diversas instancias por comuneros, de los 189 kilómetros de canales por donde, en teoría, se puede dar un paseo, casi 6 mil metros desaparecieron entre ramas, troncos y cascajo.
Al respecto, vecinos de los ejidos de San Gregorio aseguraron que ahí, año tras año, se construyen casas. “Ni al jefe delegacional en Xochimilco en turno ni al Gobierno del DF ni al federal le importa el ecocidio, sólo porque lo que se está destruyendo no es el principal canal turístico”, indicó don Roberto Avilés Rodríguez habitante de la zona.

Ante el deterioro de los canales, aunado al servicio deficiente de las trajineras, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) mantiene en estado de alerta la zona.

En el 2005, la Comisión de Recursos Naturales (Corena) emitió un dictamen que involucraba una superficie de 58 hectáreas con daños ambientales.

Para rehabilitar la zona lacustre se requieren 542 millones de pesos, mientras que la Semarnat sólo otorgará para el rescate 32 millones de pesos.

1 Comment:

  1. Marco Antonio said...
    muy buen reporte grax me ayudo mucho

Comenta, participa




 

Blogger Template Sponsored by Top 10 Best Business Web Hosting Reviews Imágen en WAPERS Mas plantillas en Mundo Plantillas - Adaptado por El Mundo como yo lo veo y 5Memes